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  >  Cultura   >  La Catedral de Palma

Ocupa una situación excepcional: sobre los acantilados en los que se ubicaba la ciudad romana, la catedral de Palma es el icono de la fachada marítima de Palma.

Es la gran protagonista del Paseo Marítimo. No pasa desapercibida para nadie, atrae todas las miradas y cautiva a quien invierte unos cuantos minutos en observarla. Nos encanta admirar sus características del gótico mediterráneo, expresadas de manera indiscreta.

El origen del templo es inmediatamente posterior a la conquista de la ciudad de Madina Mayurqa por parte del rey Jaime I de Aragón, el Conquistador, quien ordenó convertir la mezquita ubicada delante del alcázar de la Almudaina, no obstante, su construcción no empieza hasta principios del siglo XIV.

La parte más antigua del monumento corresponde al ábside, formado por el presbiterio actual: la capilla Real. A mediados del siglo XIV se decide aumentar la altura conservando la parte construida como presbiterio. Así es como se fijaron las proporciones definitivas de la Catedral de Palma y sus rasgos más característicos del interior, como es el protagonismo de la luz, gracias su impactante rosetón, así como a los ventanales.

A finales del siglo XIV se iniciaron las obras del Portal del Mirador, probablemente el conjunto escultórico gótico más importante de Mallorca. Obra de Pere Morey quien contó con la ayuda de los escultores Jean de Valenciennes y Enrique el Alemán. Posteriormente, continuaron las obras Pere de Sant Joan y Guillem Sagrera. El otro portal gótico, en la Plaza de la Limosna és obra de Francesc Sagrera.

Con su área aproximada de 6600 metros cuadrados, con 121 metros de longitud y 40 de ancho, a día de hoy la Catedral nos muestra una imagen fruto de la evolución permanente a la que ha sido sometida. Cambios a causa de incendios inesperados, o un terremoto que afectó a la ciudad en 1851 han sido los orígenes de la incorporación en la arquitectura del edificio los estilos que predominaban en cada época. Así pues, encontramos representados estilos gótico, renacentista, barroco, neoclásico, modernista (introducido a principios del siglo XX en la restauración de Gaudí) e incluso contemporáneo, que introdujo el artista Miquel Barceló a la capillo del Santísimo. El conjunto aumenta su valor historicoartístico.

Además, desde el año 1931 La Seu es Monumento Histórico Artístico.

Si te has quedado con ganas de conocer qué más secretos esconde este emblemático edificio, no dudes en hacer una visita al monumento:

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