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  >  Eventos   >  Historia de una TUI Marathon

El domingo día 20 de Octubre, se da cita en Palma el décimo aniversario de la TUI Marathon. Donde además de los 42.195 m, hay distintos tipos de carreras pensadas para todos los públicos. Las competiciones se reparten a lo largo del fin de semana. Comienzan el viernes con el Nordic Walking, el sábado continuan con la Unicef Kids Run, una carrera solidaria para los niños de Níger, en la cuál corren los peques de la familia y el domingo es la Marathon, la Media Marathon y la carrera PuraVida de 10 km.

Tres niñas cogidas de la mano participando en la carrera infantil de la TUI Marathon 2013

Será que el público mallorquín es muy deportista, o que Mallorca reune las características para la práctica del running, pero este evento cada año ¡aumenta en número de participantes!

Aunque no lo pareceza, correr es un deporte sacrificado. Compensa mucho el esfuerzo, pero es cierto que cuesta mucho aficionarse. Sin embargo, poco a poco engancha. De verdad…
Prepararse para una Marathon es algo duro. Requiere mucha dedicación y determinación para superar un recorrido tan largo.
Aprovechando la celebración de la popular Marathon TUI Palma de Mallorca, hemos ido en busca de una historia en primera persona de qué sensaciones transmite una carrera de 42 kilómetros. Antes, durante y después.
El corredor es Toni, de 26 años, natural de Mallorca y que se dedica de forma aficionada a esto del running. Nos lo cuenta en primera persona.

Quince días antes de la prueba, organizo mi plan de entrenamiento así como la alimentación, alta en hidratos, muchísima agua y entrenamientos de 15 km aproximadamente, cada día.

El día antes de la carrera procuro cenar a base de pasta, que me vendrá bien en la carrera. Luego dejo preparadas las cosas para mañana. El material a preparar consiste en mis zapatillas, medias compresivas, pantalón corto, porta-dorsal, camiseta, visera y gel, que aunque no me gusta mucho, me siento más cómodo llevándolo.

Cuando me voy a dormir, me cuesta muchísimo. Estudio la carrera, la intento visualizar y veo que será dura. Sufriré un gran desgaste y eso da un poco de miedo. Sólo intento dormir para olvidarme, despertarme y empezar ya.

Ya en el día de la carrera, me levanto con más facilidad que de costumbre y me pongo en marcha. Desayuno lo habitual, y tranquilamente me voy hacia la carrera. Me encuentro con todo montado, la música sonando a todo volumen,  y la organización lista para empezar. El momento se acerca y los nervios en las caras de los participantes van en aumento. Van a ser 3h y pico corriendo sin parar. 42.195km el objetivo. Se antoja duro.

La salida no es un momento precisamente calmado. ¡Pum! Y empezamos a correr. Planifico la carrera en mi cabeza. Durante los primeros 15km hago un balance de cómo me encuentro yo, mi cabeza y mis piernas, el ritmo que llevo, la temperatura… Corro a 4.20minutos el km. Tengo muy buenas sensaciones y buen ánimo para continuar así. Voy adelantando a gente. En el primer avituallamiento, bebo agua y muerdo algo de fruta tratando de coger fuerzas. Sigo devorando km a velocidad de crucero. Avanzo hasta el último tercio y ahí empieza la prueba. Piernas pesadas, mente cansada y de tanto correr sin ninguna alteración; bajo el ritmo a falta de 15 km. Mal síntoma. Así que es el momento de inyectarse algo de moral y bajar la intensidad. Subo el ritmo ayudado por la gente que está animando en los km finales. Esa gente juega un papel importante, pues han salvado a muchos compañeros de abandonar prematuramente. Y es que correr tiene un alto componente psicológico. Y necesitas de motivación para seguir adelante. El público realmente te da un empujón.

Un último empujo que ya termina, te dices animándote. Sobrepasado ese pequeño conflicto, recupero un ritmo estupendo. Soy más fuerte psicológicamente (básico en carreras de larga distancia) y empiezo a disfrutar verdaderamente de la experiencia. Voy cogiendo más ánimo, y eso se nota en el ritmo. Vuelvo a rebasar a participantes. Compañeros lesionados y otros cansados se retiran. Me encuentro ya en el km 40. Tengo el 95% terminado y ahora sí que duele tener que terminar los 2 últimos kilómetros. Creedme que son de una dificultad extrema para mí en ese momento. Me parecen los kilómetros más largos de mi vida… Ya acabo, y mis piernas no pueden más, corredores que ya han terminado al final de la recta, así que voy a por mi último esfuerzo.

Supero la meta. Siento dolor, fatiga, agobio debido al calor soportado, pero una alegría infinita de haber terminado, además en una dignísima posición. Luego compartes sensaciones con otras personas que acaban de terminar, y… ya no te quitas esa sonrisa por el deber cumplido en todo el día.

La experiencia de una Marathon es muy reconfortante. A mí me aporta muchísimo en el día a día y ya tengo en mente el próximo reto…

 

Las condiciones y bases para poder participar en las jornadas, se puede encontrar toda la info en la página web de la TUI Maratón y cualquier duda te la pueden resolver a través de su cuenta de twitter @TUI_Marathon.

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